[Crónica] Frank Iero and The Patience @ La Belle Angele, Edimburgo

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Edimburgo, 11 de octubre de 2017 — se podría decir que esta ciudad tiene los días más húmedos y lluviosos de todo Reino Unido y este no fue una excepción.

 

Para Frank Iero and The Patience era la tercera vez que visitaba el país este año, pero la primera en Edimburgo desde que la banda comenzó allá por 2014. Tras varios conciertos por U.K. y unos cuantos más por Europa que formaban parte de este largo tour, Iero y compañía se presentaron en La Belle Angele  — una de las salas más famosas de la ciudad, que llegó a acoger a grupos como Oasis y The Libertines hasta que en 2002 fue derruida tras un horrible incendio que llevó a esta venue a cenizas.

Con un aforo para unos 500 asistentes, La Belle Angele se sitúa al final de un callejón no muy alejado del centro y casco antiguo de la ciudad, aunque considerado parte de los suburbios de esta — os podemos asegurar que a primera vista no era fácil de encontrarla.

Lo primero que te encontrabas al llegar era una especie de patio interior de no más de 40m², con césped artificial y unas sombrillas, donde había que esperar hasta la apertura de puertas a las 6:30 PM. El staff de Frank, al igual que algunos componentes de su banda y de los teloneros se encontraban ya por ahí; salían y entraban para fumar, tomar aire o pasar el rato, haciendo de ello una experiencia más familiar y cercana con los artistas.

Y como estaba previsto, a las 18:30 de la tarde, abrieron las puertas y sorprendentemente la sala se lleno casi al completo.

Unos 10 minutos después de acomodarnos en el interior, los primeros teloneros aparecieron.

Paceshifters, el joven trió de rock alternativo originario de los Países Bajos, comenzó a dar caña a todos los que estábamos presentes. Tras un set de una media hora, lleno de energía y mucho agradecimiento por parte de la banda por su acogida, salió el siguiente telonero, The Homeless Gospel Choir. Con su ya representativo traje de flores y su guitarra electroacústica, Derek, el único integrante y creador de este acto protestante, apareció.

El publico comenzó a aplaudir, gritar e incluso algunos cuantos “I love you” se podían escuchar — a lo que Derek no tardaba en responder con otro “I love you, too” y una sonrisa. Después de que el cantante se lamentase de estar enfermo y que estaba seguro de que sus oídos iban a explotar en cualquier momento empezó su set. Un set calificable con un 10 — tanto que estamos seguros que a más de uno le hubiera gustado que en vez de durar 35 minutos, hubiera durado 3 horas; lleno de monólogos sobre Donald Trump y la basura miserable de ser humano que es — incluso nos animó a sacar el dedo por él y por todo lo que está haciendo en Estados Unidos. Mezclando temas antiguos y de su nuevo trabajo, The Homeless Gospel Choir, no quería que nos olvidáramos de que a pesar de todo sigue odiando a su profesora de ciencias de sexto curso y se despidió con su tema, ‘6th Grade’ para dar paso a Dave Hause and The Mermaid. La banda de Filadelfia era el último acto antes de Frank Iero and The Patience y dominaron el escenario durante aproximadamente una hora.

Al rededor de las 10 de la noche las luces se apagaron y Frank Iero and The Patience salíeron a un escenario aromatizado con incienso, introducidos por el tema principal de la película ‘Interestellar’.

Comenzando por ‘World Destroyer’ y siguiendo con ‘Veins! Veins!! Veins!!!’, el publico no tardó en demostrar su locura por Iero y los suyos — y persona tras persona empezó a aparecer desde el fondo de la sala deslizándose por encima de la multitud. “Esta canción es sobre mi, esta canción es sobre ti.” presentaba Frank el tercer tema, ‘I’m A Mess’ y así continuo el concierto, con una energía alocada por acogedora propia de los lives de Iero. Con ‘Blood Infections’ volvimos a 2014 durante 3 minutos — fue uno de los pocos temas del primer álbum de la banda, ‘Stomachaches’, que formaron parte de esta fecha. Después de una breve pausa, Dave Hause apareció en el escenario para versionar ‘Can’t Hardly Wait’ de The Replacements junto a Frank y The Patience. Los tonos de las luces pasaron a ser tórridos y la audiencia se calmó, poniéndonos melancólicos con ‘I’ll Let You Down’ y ‘Guilttripping’. “Mis hijos me ayudaron con esta canción”, así introducía Frank mostrando una amplia sonrisa, ‘Best Friends Forever’. Después llegó la tan esperada y reclamada por los fans, ‘This Song Is A Curse’, seguida por ‘Viva Indifference’ y ‘No Fun Club’, dos temas que nos prepararon para la desenfrenada joya del set, ‘Dear Percocet, I Don’t Think We Should See Each Other Anymore’. Justo antes de empezar a tocar ‘Joyriding’, Frank nos avisaba de que solo nos quedaba esta y otra oportunidad más para darlo todo y que no nos quedáramos con las ganas, “Mis tres hijos saben cantar conmigo este tema, no los defraudéis” — ningún asistente lo hizo. ‘Oceans’ cerró el concierto; un repentino parón por parte de Frank, seguido de la guitarra de Evan Nestor, el bajo de Alex Grippo y la batería de Matt Olsson, a mitad del segundo estribillo de canción, provocado por una fan que cayó al suelo al intentar llegar hasta el escenario por encima de la gente, preocupó a todos. “¿Estás bien?… Hey, ¿estás bien?” le preguntó Frank a la fan y hasta que no obtuvo respuesta no continuó, animando a todos los que estábamos presentes a terminar por él el estribillo. ‘Oceans’ siguió con normalidad, “Edimburgo, tenéis un lugar en mi corazón. Ya nos os queda nada, esta es vuestra última jodida oportunidad” y así Frank anunciaba la última parte de la canción.

Las luces se volvieron a apagar, Frank Iero and The Patience fueron remplazados por su staff en el escenario y rápidamente comenzaron a recoger todo lo que había, dando por concluido otra fecha más del tour.

Un concierto sencillo, afable y lleno de buenas vibraciones gracias a la honestidad que trasmiten todos los artistas que pisaron aquel escenario esa noche tan otoñal de Edimburgo.

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