El buen rollo de Arnau Griso en Málaga [Crónica + Galería]

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Eric Griso y Arnau Blanch, componentes de Arnau Griso, han presentado su penúltimo concierto de la década en la Sala la Trinchera de Málaga. El concierto tuvo lugar a las 22:30 con un previo meet and greet en el que algunos fans tuvieron la oportunidad de charlar con ellos y escucharlos cantar antes del comienzo del evento, el cual se dividió en dos bloques, siendo el último el que contenía más sorpresas para los oyentes.

En cuanto subieron al escenario, no dudaron en agradecer al público por el sold out que habían logrado y, acto seguido, comenzaron a cantar No sé nadar y a esta le siguieron La casa de Tothom y El gusto es mío, «nosotros ya hemos empezado a desnudarnos, a vosotros qué os queda» bromeaban con el público siguiendo la filosofía absurda basada en sus pequeñas reflexiones.

«La siguiente es una colaboración de gente despistada a la que se le van las cosas» dijo Eric antes de tocar el tema que tienen junto al grupo Despistaos, Las cosas se me olvidan, seguida de Yo, canción que compusieron juntos «porque yo soy un puto caos. El mundo necesita más empatía y menos gilipolleces» aclaró Arnau. Tras estos temas, tocaron Banderas blancas, Mil meses y Desamortil, esta última cuenta con más de 7.000.000 de reproducciones en Spotify y, a su vez, fue una de las más destacadas, en la que recrearon una consulta del médico cuyo paciente era Nico, el bajista, con «una cardiopatía por sentimiento».

Llegó el momento más romántico de la noche con Ser y estar, canción dedicada al amor que sufrimos por nuestros amigos «perdóname los cinco pavos que te debo», dijo entre risas el cantante. Tras este tema, interpretaron Malditharina, que trata sobre una adicción que tuvo durante un tiempo de su vida y que por suerte superó, en gran parte, gracias a esta canción, dedicada a su madre. «Antes de comenzar, me gustaría que sacaseis el móvil y encendáis las linternas, pero esta vez, apuntad hacia atrás, así podréis disfrutarlo como lo hacemos nosotros».

La siguiente canción fue Eric Blanch, uno de sus temas más emotivos y con el que Arnau llegó incluso a emocionarse. «Esta canción es el alter ego de Arnau Griso y va dedicado a todo lo que hemos vivido, estamos viviendo y lo que nos queda por vivir. Nuestra mayor suerte es poder compartir presente con un público como vosotros», declaró el vocalista, a lo que Eric añadió «no sois solo un público, sois gente con la que nos iríamos de fiesta».

Un público fundido en un cálido abrazo dio pie a Eterno verano, colaboración con Miki Nuñez, seguida de Para que el mundo lo vea, canción en la que los artistas animaron a sacar el móvil para posturear, «si es que os queda batería en el móvil». Aquí finalizó la primera parte del evento, que continuó con «La ruleta de la desgracia», juego que consistía en humillar a alguien del público en función de lo que le tocase en la ruleta y, como premio, podría hacerse una foto con el público como si la persona elegida fuese el artista.

En la segunda fracción, interpretaron One euro one party y Nada que añadir, canciones que no habían tocado nunca antes en directo en un concierto, siendo esta la primera vez que lo hacían. El evento llegaba a su fin con Quiero, quiero y quiero, colaboración con una ONG de Uganda de la que sacaron la reflexión de que hay que aprender a valorar más lo que tenemos y, para finalizar, tocaron Es gratis, una canción que cuenta con más de 18.000.000 de reproducciones en Spotify.

 

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