El Kanka y su sonrisa inmortal en el Cervantes [Crónica + Galería]

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Fotografía de Noelia Plaza Cantero

Propongo un brindis preventivo por si acaso todo sale bien. Lo dice El Kanka y lo sabe el Cervantes. 900 miradas se dirigen al letrero luminoso que cuelga frente al telón del gran teatro de Málaga. Se trata de un concierto super especial, El Kanka está en su tierra, en un símbolo de la cultura de Málaga como es el Teatro Cervantes.

Era su primera cita cuando El Kanka le dijo Me gustas al Cervantes con una sonrisa inmortal. Nada de espejismos ilusorios y nada de disimular, el público no oculta su emoción y se une al compás de la música en un concierto de aplausos.

Como si llevara aquí una eternidad, como si fuera el principio de un largo final, El Kanka y su banda han llegado para quedarse y poner luz a una tarde de lluvia en la plaza de Jerónimo el Cuervo. De los elogios en Guapos y guapas y del patio de butacas al paraíso en A dieta de dietas, el público baila con la mirada y canta a voz en grito pasando por una pequeña retahíla de confesiones en Llámame fino.

Un gorro pirata y un acordeón que susurra la melodía de Piratas del Caribe transportan al público al circo. «El gorro te ha entrao de chorra», bromea El Kanka con el acordeonista. «En cada concierto sale con una paranoia diferente en la cabeza», añade. La vida está para tomársela en broma y El Kanka lo lleva por bandera, es por ello por lo que dice que es un orgullo ser un payaso.

Solo en el escenario con su guitarra encima. Un arpegio, un foco y la luz cálida que ilumina su figura. Sabéis quiénes sois suena más acogedora que nunca y se siente como un abrazo constante. Su voz y las del público se unieron para Volar. Sin duda uno de los momentos de la noche tuvo lugar Del miércoles al martes junto al clarinete de Jesús Sánchez, con quien un día dio su primer concierto en la Tetería El Harén y con el que hoy compartiría escenario en el Teatro Cervantes.

Con Carlos Manzanares como hombre orquesta, José Benítez a la batería, Pedro Campos al bajo y Álvaro Ruiz a las guitarras, el Frank Sinatra del Parque del Oeste hizo un recorrido por toda Andalucía. Deseando que acabe para hincharse de aplaudir, el público sacude sus emociones con Canela en rama Qué bello es vivir. Le pone punto y final al encuentro el Corazón contento de los malagueños a los que pone banda sonora.

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