El Mad Cool Festival brilla de nuevo [Crónica + Galería]

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Music will shine again in Madrid: esta ha sido la promesa y el mantra de Mad Cool Festival 2022, que volvió el miércoles 6 de julio tras dos años de parón por el virus que ya todos conocemos de sobra. Este año, el festival prometía mucho, con un cartel lleno de grandes nombres y un nuevo formato, pasando a ser cinco días de festival, en comparación a los 3 días que ha sido anteriormente, aunque en 2019 tuvo también un Welcome Party.

MIÉRCOLES

El miércoles arrancaba el festival con un line-up envidiable y un sold out, con un total de 70.000 personas, los asistentes han podido disfrutar de la programación de 29 artistas nacionales e internacionales en siete escenarios distintos, con los que el público ha podido volver a vivir el festival con más ilusión y fuerza que nunca.

El día empezaba con la banda británica Wolf Alice, con Ellie Rowsell al frente, donde a pesar de las temperaturas abrasadoras, consiguieron atraer un público fiel que arrancó con energía el festival, estrenando el escenario “Madrid is Life”, con temas de su nuevo álbum como “Smile”, y terminando con su hit “Don’t Delete The Kisses”.

Otros dos grandes nombres británicos del día fueron Yungblud y Frank Carter and The Rattlesnakes. Dominic Harrison, aka Yungblud abría el escenario principal, con un directo vibrante, con saltos, patadas y una puesta en escena que roza lo teatral. Un público con sus fans más fieles, pero también ganando nuevos seguidores, cantando a pleno pulmón y bailando sus temazos como son “The Funeral” o “Strawberry Lipstick”. 

A Yungblud le seguía Frank Carter, que dio un directo de punk-rock en estado puro, con una energía contagiosa, entrando al público a mitad de las canciones, haciendo crowdsurf, e incluso haciendo el pino sostenido por sus fans. Lideró un mosh pit con tal fuerza que tuvo que parar la canción porque una chica había perdido su calzado, luego un segurata nos chivaba que tras el concierto, habían encontrado varios móviles y carteras, vaya locura de público. Además, Frank dedicó una canción a “aquellas personas que nunca se han podido sentir seguras en un concierto”, diciendo que este mosh pit era sólo para las mujeres, y que los hombres se mantuvieran al margen, “protegiendo el espacio para ellas”.

Y en contraposición total del rock puro y duro de Frank Carter, unas horas más tarde tocaba en el mismo escenario la canadiense Carly Rae Jepsen. Un directo de lo más synth-pop, ella brillando con su conjunto de lentejuelas como una popstar de los 80-90.  Un directo con un buen repertorio, pero el plato fuerte siempre iba a ser su hit “Call Me Maybe”, sin lugar a duda ver a miles de personas volverse locos, bailando y cantando a pleno pulmón esta canción fue de lo más divertido. 

Otra de las grandes mujeres de esta noche fue CHVRCHES, encabezados por la escocesa Lauren Mayberry. Una noche en la que había que elegir entre solapes con Twenty One Pilots y Fever 333 tocando a la misma hora, pero demostraron su posición consiguiendo reunir a un buen público con su dance pop, y un directo brillante, con canciones como “Bury It” y sobretodo “Clearest Blue” que hipnotizó y volvió loco al público. 

Antes un escenario “Madrid is Life” repleto, Twenty One Pilots, el duo estadounidense formado por Tyler Joseph y Josh Dun, era de las actuaciones más esperadas del festival, que arrancó con Heathens y llevando sus tradicionales pasamontañas. A mitad de su actuación y acurrucados en el centro del escenario alrededor de una hoguera improvisada, lo que sigue es un dulce respiro acústico empezando con una versión del clásico de Elvis Presley “Can’t Help Falling In Love”, antes de lanzarse a un montaje de otras reelaboraciones (“Home” de Edward Sharpe y los Magnetic Zeros, “I Can See Clearly Now” de Johnny Nash, “My Girl” de The Temptations), así como de sus propias canciones (“House of Gold”, “We Don’t Believe What’s on TV”). Si vas a un concierto de Twenty One Pilots, sabes que puedes esperar algunos trucos. Desde la característica voltereta de Dun sobre el piano, hasta las explosiones de pirotecnia, vapor y confeti, la banda sabe cómo montar un espectáculo. Y hoy no iba a ser menos. Tras subirse Tyler a lo más alto de la mesa de sonido en “Car Radio”, volvía al escenario para finalizar de forma épica con “Stressed Out” y “Trees”, con Josh subido a una plataforma con la batería encima del público.

Por si fuera poco, por el Main Stage esa noche pasó Metallica como un huracán. El legendario cuarteto de thrash metal demostró que todavía está en plena forma. James Hetfield, Lars Ulrich, Kirk Kenneth y Robert Trujillo descargaron toda su energía en un concierto de dos horas que empezó sutilmente con ​canciones como “Whiplash” y “Creeping Death” y que explotó con su famosa “Enter Sandman” entre estallidos de fuego. Tampoco faltó la mítica “Nothing Else Matters” antes de la espectacular traca final que terminó por cautivar al público, más si cabe con su reciente aparición en la famosa serie Stranger Things: “Master of Puppets”, y una tremenda explosión de fuegos artificiales cerraron la noche del miércoles por todo lo alto.

 

 

JUEVES

El segundo día arrancaba con la banda británica Nothing But Thieves. Un directo con mucho rock y la gran voz de su frontman Conor Mason, que con su impresionante registro consigue enganchar a un público entregado a pesar de las altas temperaturas a primera hora de la tarde, con temas como “Amsterdam”, mientras los franceses La Femme abrían el escenario Mad Cool.

Apostando de nuevo por el talento femenino, les seguía Beabadoobee, quien se vio alzada a la fama tras hacerse viral su canción “coffee” en TikTok el año pasado. Sin embargo, todos los que esperaban un rollo “indie-chill” de esta artista, estaban totalmente equivocados. Su sonido mezcla pop con aires punk/rock, en temas como “Talk” o su nuevo single “10:36”, tiene un talento que estamos seguros de que solo le quedan cosas grandes por venir a esta joven artista. 

Para los más rockeros estaban Viva Belgrado en en Amazon Music stage, con gritos desgarrados y mucha guitarra, y Deftones quienes no tuvieron la mejor noche. El mítico grupo de metal alternativo no consiguió llenar por completo el escenario principal del festival, que tampoco fue, precisamente, el mejor aliado para su show: el viento y el amplio espacio hicieron que el denso sonido que caracteriza a la banda de California se diluyera y no terminase de funcionar ante los oídos de los asistentes más allá de la décima fila. Aun así, Chino Moreno cumplió con temas como “Genesis”, “Change” o “Diamond Eyes” en un concierto que solo los fans más acérrimos disfrutaron de principio a fin.

London Grammar volvieron a traer un toque indie-pop a una noche que hasta ahora había estado lleno de nombres más rockeros. En el escenario Comunidad de Madrid, con sus números bailables, luces estroboscópicas y el público gritando “Strong”, la banda comienza la fiesta de la noche. Lo mismo ocurre con Sigrid, quien con tan solo 25 años, consigue atraer un buen público con sus temas bailables y ofreciendo una alternativa a las bandas más rockeras. Su directo consigue poner a todo el mundo de pie y bailando.

Al anochecer llegaba uno de los platos fuertes del día. El líder de Imagine Dragons, Dan Reynolds, sale al escenario y se nota en el ambiente la emoción del público. Un espectáculo de principio a fin, haciendo un recorrido por todos sus éxitos, desde el incio a capella de “It’s Time” y “Believer” entre confeti para calentar el ambiente, hasta el final apoteósico de “Radioactive”.    Pudimos ver a Dan se pasearse con una bandera LGTBI+ y transmitiendo sus mensajes a los fans y su pasión por la música. Un directo que nos hace conectar con la banda y sentir que formamos parte de su círculo más íntimo. 

La noche seguía y llegaba la segunda banda seguida de Las Vegas, ahora era el turno de The Killers. La banda sacó la artillería pesada, e incluso antes del primer tema ya pudimos disfrutar de cañones de confeti, y pirotecnia, haciendo imposible no sucumbir a la locura que iba a proceder. Brandon Flowers, el frontman de la banda afirmaba que los años anteriores han sido largos y complicados, sobre todo si tenemos en cuenta que el último Mad Cool tuvo lugar en 2019. En el escenario principal del Mad Cool, la banda ofreció un flujo constante de clásicos, aunque tampoco faltaron algunos temas más nuevos cómo “Caution” e incluso tocaron su nuevo single “Boy” por primera vez, haciendo que el público se sintiera afortunado. El ambiente rozaba ya el delirio, y cuando en la última canción sonaron las primeras notas de “Mr Brightside” el público gritó a pleno pulmón la letra, respirando pura euforia en el ambiente. Algo realmente difícil tras el recorrido de casi 20 años que lleva la banda, pero que lo consiguen una y otra vez, haciendo además que parezca algo sencillo. 

Para cerrar la noche pudimos gozar de otra banda de primer nivel como son Foals, con sus riffs de guitarra pegadizos y canciones muy épicas, un concierto de presentación de su nuevo álbum “Life Is Yours”, que arrancaron precisamente con uno de los singles, “Wake Me Up”, además de otros nuevos temas como “2am” o “2001”, de un disco llamado a ser de los mejores del año. No faltaron tampoco sus éxitos anteriores como “Mountain At My Gate”, “My Number” o “Inhaler”.

 

VIERNES

Y el viernes, al ecuador del festival, en una de las primeras actuaciones de la tarde, Jamie Cullum intercambiaba sus canciones tranquilas por un rollo enérgico, donde lo pudimos ver saltando de su piano durante el jazz-pop de “Get Your Way” antes de versión de “The Man” de los cabezas de cartel de la noche anterior, The Killers, dirigiéndose a Boris Johnson e invadiendo al público para agarrar la cámara del técnico para grabar. 

Este día además contaba con una gran apuesta por el talento femenino, sin decepción ninguna. Primeramente arrasaron el escenario Madrid if Life la banda estadounidense HAIM, formada por las hermanas Alana, Danielle y Este, consiguiendo tener al público en la palma de sus manos desde el minuto 0. Saliendo al escenario y empezado con “Now Im in It”, las hermanas lidiaron un set muy participativo y casi cinematográfico, plagado de humor y el buen rollo que las caracteriza, con un skit donde Este recibía una llamada de un rollo de la noche anterior o bajando a cantar con el público. Este afirmaba que llevaba todo el año esperando este festi, y desde que luego en su directo se notaba. No faltaron temazos como “Gasoline”, “Summer Girl” o “The Steps”.

Seguidamente tocaba ir corriendo al escenario Región de Madrid para no perderse a Phoebe Bridgers. Desde la primera fila se apreciaba a sus fans más entregados, vestidos con el “uniforme” de Phoebe de esqueleto a pesar del calor. Y aunque era complicado seguir lo que habían generado Haim, Phoebe lo consiguió, metiendo pronto en el set uno de sus temas más conocidos, “Kyoto”. Además, en un momento determinado se baja del escenario, ofreciendo el micro a una fan de primera fila, quien con todo el shock solo le salió gritar “women’s rights”. Este mensaje tan potente e inesperado, para tan necesario actualmente, a lo que Phoebe contestó explicando el horror que viven actualmente en Estados Unidos tras la ilegalización del aborto.

Volviendo al escenario Madrid Is Life, los veteranos del alt-rock, Incubus, atrayeron a las masas durante su set de 15 canciones, después de sustituir a Queens Of The Stone Age en lo más alto del cartel. Brandon Boyd y los suyos repasaron su extensa discografía, con los favoritos de siempre, como “Anna Molly”, “Wish You Were Here”, “Pardon Me” y “Drive”, fueron engullidos por los fieles del Mad Cool.

Muse era uno de los platos fuertes del viernes y uno de los grupos más esperados de todo el festival. Con un show arrollador, el grupo británico volvió a demostrar por qué sigue en la cima tras más de veinte años de carrera. El concierto, de hora y media de duración, contó con una buena mezcla de temas recientes, como ‘Will of the people’, ‘Compliance’ o la potente ‘Wont Stand Down’, con clásicos como ‘Hysteria’, ‘Starlight’ o ‘Supermassive Black Hole’ y con una buena dosis de juegos visuales y de pirotecnia. En definitiva, todo un espectáculo que cautivó tanto a fans dedicados como al público general.

Y allá a las 2 de la mañana, terminaba la jornada con la banda londinense Alt-J. Su sonido indie-rock variado es lento, pero traen muchas ganas de fiesta, que es justo lo que venía buscando el público, cerrando la noche con un directo que solo nos podía transmitir todo el buen rollo de ver a tres personas haciendo lo que más les gusta.

 

SABADO

El sábado era de los días con más variedad de estilos, que trajo sin duda uno de los conciertos más animados y divertidos del festival, con los británicos Don Broco haciendo magia con su mezcla de pop y post hardcore. A pesar del calor de las 6 y pico de la tarde, reunieron a un gran público con ganas de saltar y pasarlo bien, pudimos disfrutar de muchos temas nuevos de su último álbum “Amazing Things” como “Manchester Super Reds Nº1 Fan”, “Uber”, “Gumshield”, o “One True Prince”, en un directo con muchísima energía y los pogos más grandes del festival. El concierto cada vez se calentaba más y terminó desatándose la locura con “Bruce Willis” y “Everybody” con Rob Damiani ya subido al público, y como no podía ser de otra forma, terminando con “T-Shirt Song’, con un mar de fans quitándose las camisetas para girarlas sobre sus cabezas. 

Siguiendo por la línea rockera les seguían The Struts, con sus estilo más glam y clásico. Aquí el error del Mad Cool fue subestimar a este grupo, poniéndoles en una de las carpas más pequeñas, el escenario Amazon Music, donde se generó una locura total y atascos para acceder a verles. De hecho, la carpa rebosaba gente, con muchas personas “resignando” a escucharles desde fuera.

Uno de los cabezas del cartel del día eran Kings of Leon, quienes atrayeron a una multitud de personas, con uno de los públicos más grandes hasta ahora en el escenario Madrid is Life, con el público llegando más allá de la zona del escenario. Su frontman Caleb decía: “¿Sabéis cómo de intimidante es salir tras los Pixies? Ellos son los que me ensenaron a hacer esto”. Su concierto, algo descafeinado y desconectado del público, fue una interpretación sin fallos de temas más nuevos como “Manhattan” o “Milk”, y clásicos como “Use Sombody” o “Sex on Fire”. 

Todo lo contrario lo presenciamos a continuación con otro plato fuerte de la noche, Florence and The Machine, una mágica experiencia colectiva, parecía un ritual espiritual o algo casi sectario, pero en todos los buenos sentidos. No hay otra palabra para describirla que no sea diosa.  Durante “Dog Days Are Over”, obligaba a todo el público a dejar el móvil a un lado, pidiendo que nos abrazáramos, nos digamos que nos queremos y que conectáramos con los de nuestro alrededor, o más invitándonos a sumergirnos totalmente en su mundo paralelo. Y mientras Florence bajaba a besarle la cabeza a una fan, o corría a toda velocidad de un lado del escenario a otro, la pura emoción y felicidad del ambiente se podía casi tocar  La cantante afirmaba al final que se lo había pasado fenomenal, y que habíamos sido un público maravilloso, y sin duda el sentimiento es mutuo.

Para aquellos que no estuvieron en Florence, teníamos la ocasión también de ver a Easy Life. Esta banda de Leicester sorprendieron con una carpa bastante llena teniendo en cuenta la competencia que le hacía la cabeza de cartel. Además fue un directo espectacular de principio a fin, con el cantante lanzándose al público y haciendo crowdsurfing. El público disfrutó, bailó y cantó al ritmo de canciones como “Pockets” y “Skeletons”. Para nosotros, sin duda un grupo del que estar muy pendientes en los siguientes años.

Y por último el sábado, fue el turno del dúo británico Royal Blood. “Tengo que decirles, me sorprende la cantidad de personas que hay aquí”, decía el cantante Mike Kerr, a todo el público que se había acercado a ver a la banda. Es increíble como tan solo dós músicos puedan hacer semejante sonido en directo. Un concierto en el que no puedes evitar hacer headbanging desde la primera canción “Typhoons” hasta el final apoteósico de “Figure It Out” y “Out Of The Black”, donde tuvieron tiempo para meter canciones de su nuevo álbum además de los dos anteriores.

 

DOMINGO

Tras la gran afluencia de asistentes en los días anteriores, con el cartel de sold out colgado desde hace meses, el domingo se notaba ya la bajada de asistentes y el cansancio en el cuerpo y en el ambiente. Sin embargo, el público salió a cumplir como buenos festivaleros, aguantando bajo el sol a Princess Nokia y uno de los atractivos internacionales más importantes, Sam Fender. El británico decía: “Mi cerebro está tan derritido como un plato de lasaña”. Y a pesar del calor que estaba pasando el cantante de Newcastle, “Si me pongo a vomitar o me desmayo al menos os daré un buen show”. Desde luego que consiguió animar al público y ponerlos a bailar con “Will We Talk” o “Seventeen Going Under”. También, hubo un momentos muy especial donde dedicó una canción a su padre fallecido, u a todas aquellas personas luchando por mejorar su salud mental. El concierto lo cerraba por todo lo alto con “Hypersonic Missiles” y agradeciendo al público por salir a verle. 

A la vez, mucha parte del público español disfrutó de Cala Vento en el escenario “The Loop”, quienes se sumaron a última hora tras caerse Arlo Parks del cartel por COVID. Una buena dosis de indie-rock y pogos que dejó con ganas de más. 

En un Mad Cool donde han destacado muchas mujeres, no iba a ser menos el último día, había mucha expectación por ver a la argentino-española Nathy Peluso, que demostró estar preparada para grandes escenarios, dando un show con bailes que parecían más bien una clase de crossfit, al ritmo de música urbana, e interpretando temas como “Ateo” (sin C. Tangana) o “Sana Sana”.

El escenario ‘The Loop’ se quedó pequeño para La M.O.D.A., que cerró la noche del domingo, a la vez que el mítico Jack White en el Madrid is Life. El concierto de La M.O.D.A. congregó a grupos de amigos, familias y parejas que a pesar del calor de la carpa y del cansancio acumulado, sacaron fuerzas para corear los grandes temas de la formación de Burgos, como ‘Héroes del Sábado’, ‘1932’ o ‘La Inmensidad’. Un público que tampoco se cansó de pedir el escenario principal para la banda, que volvió a darse un buen baño de masas y a meterse en los corazones de los asistentes.

Los raperos Natos y Waor se encargaron de cerrar el escenario principal del festival. El dúo de Aluche, que era el reclamo principal para los más jóvenes en la jornada del domingo, cumplió con creces y conectó con el público con canciones como ‘Generación Perdida’, ‘Cicatrices’, o ‘Sudores fríos’, para la cual les acompañó Recicled J. El suyo fue un show repleto de ‘flow’, honesto y directo -como son las letras de sus temas-, con un rollo ‘underground’ muy agradecido tras cuatro días de música ‘mainstream’ y con el que los dos artistas demostraron que no tienen techo.

Para finalizar, el Mad Cool lo dice mejor que nadie… “Un año más, Mad Cool se convierte en un referente musical y cultural tanto para Madrid como para España, atrayendo a público nacional e internacional y protagonizando uno de los festivales más reconocidos del momento gracias a su apuesta y mix entre grupos consolidados, talento emergente y grupos locales”. La capital volvió a brillar con un festival que echábamos mucho de menos tras dos años de parón y que se ha pasado volando. Nosotros al menos tenemos muchas ganas de ver qué trae el 2023 y volver a disfrutar de la mejor música en directo.

Fotos de @jameslomaxphoto y  @crisjournals

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