Inicio Conciertos y Live Resurrection Fest 2019

Resurrection Fest 2019 [Crónica]

El Resurrection Fest es una cita obligada para los amantes del hardrock y el metal de nuestro país. Tras catorce años el festival de Viveiro sigue sorprendiendo y emocionando a sus asistentes como el primer día.

Llegamos el miércoles día 3 de Julio a la zona de descanso A. A pesar de ser una zona de acampada libre no dejó nada que desear ni en servicios ni en seguridad. La instalación de duchas, baños y un supermercado, unido a la cercanía de la zona a otros supermercados y restaurantes de la zona (con bar incluido en el área de descanso). Aunque la distancia entre esta zona de acampada y el recinto del festival no es excesivamente grande (unos  30 minutos andando) la organización del festival se aseguró de poner unas lanzaderas de autobuses entre las zonas de descanso y el recinto del festival que funcionaban bien y con poca espera.

A pesar de que el miércoles aun quedaba un día para que le festival empezara oficialmente el Resurrection Fest quiso animar a los asistentes con una fiesta de bienvenida. En ella pudimos calentar motores y engrasar las articulaciones y las vertebras del cuello. Durante esta fiesta de bienvenida pudimos disfrutar de Devil In Me, Bury Tomorrow, Municipal Waste, Ignite (quienes estuvieron enormes en el escenario) y los noruegos Kverletak.

 

JUEVES

Llegó el jueves y con él las campanas del infierno, el Resurrection Fest ya estaba aquí y la gente lo sabía. Esperaba un largo día de grupos de talla mundial, cualquiera de ellos podría ser cabeza de cartel en cualquier festival del género. El primer plato gordo del día fueron los japoneses Crystal Lake, poderosísimos, intensos e hipnóticos. Una autentica delicia verles. Tras ellos pudimos disfrutar de Kitai en el Chaos Stage pero no verles acabar, dado que comenzaba a tocar Gojira en el escenario principal y los franceses eran una cita obligatoria.

Tras ellos llegó la tormenta, y no, no es una licencia poética. La fuerte lluvia empezó a echar a los asistentes y la organización del festival decidió paralizar todo hasta nuevo aviso por motivos de seguridad. Uno de los detallazos del festival fue regalar chubasqueros a quienes los necesitara en lugar de venderlos a precios desorbitados como habrían hecho otros muchos festivales. Tras una espera que se hizo mucho más larga de lo que realmente fue, y con el cielo aún lleno de rayos, comenzó Slayer. Podría intentar describir lo que es ver a una de las bandas más míticas de la historia del metal en su último concierto en España con un cielo lleno de rayos y con el sonido de los truenos de fondo pero cualquier combinación de palabras se quedaría corta. De vez en cuando un rayo caía de forma coordinada con el golpe de caja de la batería y llevaba el show a otro nivel o el sonido de los truenos se fundía con la intro de Raining Blood. Los fans de la banda posiblemente dirán que, a pesar del la lluvia, fue uno de los conciertos de sus vidas.

Tras ellos pudimos disfrutar de un poco de hardcore (nuestros cuerpos igual disfrutaron menos) de la mano de Terror. Pura energía y brutalidad, todo lo que se le puede pedir a un concierto de hardcore. Y tras ellos llegaron al Main Stage de Viveiro uno de los grupos más esperados de toda la semana, Parkway Drive. Las llamas del escenario terminaron de ahuyentar a la lluvia. El grupo australiano conquistó Viveiro con una fuerza inhumana. Su cantante Winston McCall no podía contener su felicidad en el escenario y no paraba de sonreír y agradecer al público su energía desenfrenada. Fuego, pirotecnia y guturales, un concierto para el recuerdo del grupo y de los asistentes al festival.

 

VIERNES

El viernes amanecía y se notaba en la atmósfera que era el gran día, el público estaba preparado para lo que vendría más tarde esa noche. El camping desde primera hora de la mañana estaba inundado de personas con camisetas negras de Slipknot, quienes actuarían esa noche en el Main Stage del Resurrection Fest. Inaguraban el escenario principal los madrileños Brothers Till We Die, referentes en la escena metalcore de la capital. Tras ellos era el turno de While She Sleeps, sin Loz Taylor, el vocalista del grupo. La incorporación de Scott Kennedy (vocalista de Bleed From Within) de última hora fue una agradable sorpresa y un impresionante sustituto de Loz. Dio la impresión de que Scott Kennedy llevaba años al frente de los de Sheffield.

Continuamos el día disfrutando del grindore portugués de Serrabulho y de los americanos Trivium, que volvía a los escenarios del Resurrection Fest. Tras el fiestón de Trivium pudimos escaparnos rápidamente a escuchar la segunda mitad de Wet Cactus, uno de los grupos que más ganas teníamos de ver en directo y que no defraudaron para nada sobre el Desert Stage. Tras esto volvimos al Main para ver a Arch Enemy. No os podéis hacer a la idea de lo increíble que es escuchar la voz de Alissa White-Gluzz. Lo de esta mujer no es normal, una de las experiencias musicales que ningún fan del género se puede perder. Esperemos que estén de vuelta pronto en Viveiro. Al terminar los suecos permanecimos en el Main, aunque escuchando a Avatar en el Ritual Stage (al estar uno frente al otro) para esperar a que salieran los de Iowa.

Y a eso de las once de la noche llegó la bestia. El concierto comenzó con People = Shit y continuó con un setlist lleno de clásicos como Custer, Before I Forget, Duality, The Devil In I… La hora y media de show se hizo verdaderamente corto, todo el mundo se quedó con ganas de más. Corey Taylor demostró una vez más su talento para dirigir a un energético público y parece mentira que después de veinte años Slipknot siga subiendo a los escenarios con las ganas y la fuerza del que sube por primera vez. Veremos que nos depara el nuevo álbum. Corey prometió al público de Viveiro que el grupo volvería pronto a Galicia, esperemos que sea pronto.

 

SÁBADO

El sábado comenzaba el tercer día de festival y los cuerpos ya lo iban notando. Tras dos días de saltos y pogos los músculos y articulaciones del cuerpo empezaban a pedir un respiro, pero no se lo íbamos a dar, aun quedaba energía para lo que se nos venía encima.

Durante las primeras horas del festival el sábado fuimos saltando de escenario en escenario, escuchando un par de canciones de cada grupo, para quedarnos con un sabor de todo. Vimos a Celtiberian, Morgen, Strikeback, Alienwaponry, Atavismo y a Destroyers of All. Tras este salto de flor en flor llegó el turno de Testament, leyendas del thrashmetal que no dejaron a nadie indiferente.

Y llegó el turno de Lamb Of God con uno de los shows del fin de semana sin lugar a dudas. Qué fuerza y qué poderío, parecía mentira que estuvieran terminando una gira, el espíritu era más bien el contrario. Pogos, circlepits y demás fauna habitual en estos conciertos fueron notablemente grandes y violentos cuando Randy Blythe llevó a batuta de Viveiro.

Inmediatamente después de terminar Lamb Of God comenzó a sonar la voz de Gorka Urbizu en el Ritual Stage. Viveiro se despedía de Berri Txarrak por última vez en la gira de despedida del trío vasco, que tuvieron un detalle precioso y subieron a los niños del Resukids, el proyecto del festival enfocado a los más pequeños, al escenario con ellos. Fue verdaderamente bonito ver a esos pequeños rockeros gozar encima de un escenario.

Tras emocionarnos con Berri tocaba un poco de brutalidad y hardcore, los británicos Brutality Will Prevail fueron la solución perfecta. Impresionante el poderío de los de Cardiff. Pocas veces he visto a alguien tan viscesceral y violento como a su vocalista, no solo en el escenario sino en el moshpit, al que no tenía problemas de unirse con micro incluido.

Y tras la violencia de Brutallity Will Prevail decidimos cerrar la noche pero ya sin pogos ni historias, había sido suficiente para todo el festival. En el Ritual Stage pudimos disfrutar de Cult Of Luna, una de las bandas con la propuesta musical más interesante dentro del sludge metal y con un directo verdaderamente especial y digno de ver. Y tras ellos tocó cerrar el Resurrection Fest con King Diamond, que puso el lazo final al festival con su inconfundible voz.

 

Sin duda el Resurrection Fest es una cita obligatoria, ya no solo para los amantes del género, sino también para quienes tienen curiosidad por ver cómo es un festival así. El buen rollo, la amabilidad y la ausencia de peleas son la tónica dominante del festival, a pesar de los prejuicios que puedan tener algunos. La violencia de reserva para los pogos, a los que puede entrar quien quiera. Al salir todo son abrazos y respeto. En lo referente a la organización, el Resurrection  Fest ha demostrado que después de catorce años organizando un festival de referencia, ya no solo nacional, sino internacional, se aprende a hacer las cosas bien. Pocas colas en general para todo y un trato excelente a todo el mundo. Nosotros volveremos, de eso pueden estar seguros, y esperamos veros a vosotros también.

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