Contra viento y marea: Tomavistas 2022 [Crónica + Galería]

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Foto: Javier Rosa

Tras más de dos años esperando los eventos de gran formato, el festival Tomavistas se coronaba como el primero celebrado en Madrid restricciones. Tres días que el público esperaba como agua de mayo, capitaneados por bandas referentes a uno y otro lado del charco. En una edición en la que se cuidó especialmente el talento patrio (dejando de lado las colas para las cervezas del primer día y las inevitables tormentas del último), se puso el foco y cuidó hasta el último detalle todo lo relativo a música.

Jueves, 19 de mayo

El público de Roc Roju Morales brillaba por la centena de pulseras blancas que se veían en cada uno de los asistentes. Un ejército de menores gritando a pleno pulmón canciones de un chico que tampoco rozaba la veintena nunca había sido más fácil. Icono de las generaciones más jóvenes en menos de dos años, cercano con letras cotidianas… En eso podría resumirse la esencia de Rojuu; el barcelonés se presentaba ante el mismísimo stage 2 del Tomavistas para presentar su disco KOR KOR LAKE (Sonido Muchacho, 2022) conjugando esa mezcla de estilos musicales y apariencias, con referencias a la cultura otaku y una estética y actitud emo. Un concierto que se quedará 100XRE a nuestro lado, y del que resonaron cortes como FANTASÍA PLACEBO, Tofu Delivery o ¿CUÁNTO TIEMPO NOS QUEDA?

JAVIER ROSA

El concierto de Cupido estuvo protagonizado por las colas para la barra, que se entremezclaban con su público también en el stage 2. Bajo un bochorno de verano se alzaba ante el Tomavistas, en un escenario lleno de peluches, el quinteto catalán. Atestiguan las leyes de la física, y quizás del amor, que los polos puestos se atraen: por eso Cupido flechaba a un público que, con la Autoestima por las nubes, no dejó de darlo todoSu lanzamiento más reciente, Un cabrón con suerte, demostró que, pese a la corta vida de la canción, el público había hecho los deberes. También sacó un 10 al corear No sabes mentir, Milhouse o Tu Foto. Puede que no todos vaymos al cielo, pero coreamos Santa como si no existiera un mañana.

Como si de la mismísima ganadora de Eurovisión se tratase, aunque cerca estuvo de serlo, en el recinto del Tomavistas y su stage 1 se concentraba una horda de gente antes de la hora prevista para coger sitio y disfrutar de una buena fiesta con Rigoberta Bandini. A las 21.30 horas salía ella, dejando atrás a Paula Ribó, para meterse de lleno en una performance liderada por el baile y las lentejuelas. Acompañada de sus bailarinas, Rigoberta Bandini puso a saltar hasta a aquellos que, desde el césped y a lo lejos, presenciaban semejante espectáculo. Los bajos de In Spain We Call It Soledad pregonaban el aterrizaje de la artista en las tablas del escenario, que sació el hambre y la sed de los eurofans con su archiconocida Ay, mamá, durante la que veíamos a un público quitarse la parte superior de su vestimenta, o Julio Iglesias, que convertido en canción, volvía a estar en boca de todos gracias a la catalana. Si aquello no era una fiesta, Que Cristo Baje y lo vea. Y ya de paso, que se anime a ladrar como una Perra, canción con la que Paula, Juan, Belén y Esteban se despedían ante un público entregado en su totalidad desde el minuto uno.

JAVIER ROSA

Recuperarse del flechazo de Cupido no fue tarea fácil. Por suerte, el siguiente en enamorar al Tomavistas tenía nombre y apellidos. Cristian Quirante, Alizzz, se guardó en el bolsillo a una masa que, vista desde el escenario, parecía no tener fin. Para ser su quinto concierto en la capital, bastante claro queda que Alizzz reúne una fanbase incansable que estaba una vez más en Madrid por y para élCon el público jugó a corear canciones como Salir, Siempre igual o Fatal. Un repertorio muy bien elegido que suena incluso mejor que en plataformas digitales, poniendo un acento en el rock y el punk en ciertos momentos. “¿A quién se le va a hacer de noche, Madrid?”, preguntaba Alizzz antes de subir a Rigoberta Bandini al escenario para interpretar una popera Amanecer mientras la noche se teñía de amarillo.

Echamos de menos a Amaia cuando llegó el turno de El encuentro, un sentimiento que rápidamente desapareció con el característico silbido de Ya no vales, que contó con la aparición estelar de C. Tangana como si del mismísimo Dios se tratase. Y es que no se alejaba de la realidad: miles de personas parecían rezarle coreando “Pucho, Pucho, Pucho” mientras El Madrileño abrazaba al productor. Poco más de tres minutos se pasaron como un instante. Con C. Tangana fuera del escenario, Alizzz supo revivir la euforia previa con Antes de morirme. Ante un público indeciso que comenzaba a abandonar el stage 2 para agruparse en las primeras filas para ver a Senra en el escenario principal, Alizzz volvía a los 80 versionando a La Unión y su Lobo hombre en París, para finalizar con Ya no siento nada y pasar el relevo al gallego. 

Ante el escenario principal se personaba puntualísima una de las voces más esperadas de la noche. Con PUTOCHINOMARICÓN caldeando el ambiente haciendo más amena la espera, parecía que el público no había tenido suficiente tras el paso de Sen Senra por el Wizink Center de Madrid el pasado enero. Con riffs de guitarra con una sensualidad arrebatadora, bajos que retumbaban en lo más hondo del pecho y una actitud impasible, Sen Senra interpretó canciones como Globo, HAGAN 40º o Sublime. Los momentos íntimos que creaban los cortes de su lanzamiento más reciente en forma de EP, Corazón Cromado, continuaban con Wu Wu y Euforia, ante un público expectante por ver si caía la breva en Qué facilidad y salía C. Tangana como previamente junto a Alizzz. La explosión de confeti azul vino con Perfecto, canción que pondría el broche final a la primera jornada del Tomavistas 2022.

JAVIER ROSA

Viernes, 20 de mayo

La segunda jornada del festival la abría Yawners. Hasta los más jóvenes (incluso más que el eufórico público de Rojuu el día anterior) no quisieron perderse los trallazos de rock alternativo y punk de una banda cuyo segundo disco apenas tiene un mes de vidaElena, Teresa y Tomás presentaban “Duplo” (Montgrí, 2022) haciendo énfasis en los singles, fácilmente coreables, como Suena Mejor (que dejaron para el final), Honey o la pegadiza Rivers Cuomo. Tampoco se dejó atrás canciones “nuevas” (nótese la ironía, en palabras de Elena) como La escalera o Seaweed.

JAVIER ROSA

Sin duda la banda belga fue uno de los grandes descubrimientos de muchos. Bajo un sol abrasador, cuestionable que sea digno de mayo, The Haunted Youth se sorprendía al ver que cientos de personas se agolpaban en el stage 3 del festival Tomavistas. “No pensábamos que nos seguía tanta gente de España”, decían al soltar la primera bomba bajo el título de Broken. Con cuatro sencillos en plataformas digitales, el resto del setlist fue una auténtica sorpresa para el público español.

The Haunted Youth bebe del rock alternativo de bandas como Slowdive (nombre presente en la camiseta de uno de sus miembros) la intimidad de The XX o el dream-pop de Beach House. Un sonido presente en Teen Rebel, el corte con el que debutaban en 2021, que ocupaba el puesto seis en el repertorio junto a un puñado de canciones inéditas. Los de Hasselt parecían estar sometidos bajo su propia música, creando una atmósfera de psicodelia, shoegaze y alt-rock. Un total de ocho canciones fueron bastantes para ver que, quien bebe de buenas influencias, pone fuera su mejor música.

JAVIER ROSA

De cuatro chicos a Cuatro Chavales, y de Cuatro Chavales a escenarios principales. Siguen siendo Diego, Martín, Mario y Juan, pero ahora tienen a un ejército detrás que canta sobre niños pijos. Entre la vorágine de pogos que se formaban de forma incansable al ritmo de cada canción de su disco Cuatro chavales (Sonido Muchacho, 2021) también hubo tiempo para versiones. Esta vez, haciendo homenaje a Madrid y al pasado San Isidro, a la banda Séptimo Sello y su Espacio vacío al más puro estilo Carolina Durante. La planta que muere en la esquina demostraba que no, aquello no era el final, que a Carolina Durante le queda quemar rueda y recorrido un buen rato y que su carrera no había hecho más que empezar. Su disco homónimo de 2019 también dejó espacio para los verdaderos fans. Joder, no sé o Las canciones de Juanita fueron las más aplaudidas, mientras el público se preparaba (aunque nunca dejó de estarlo) para despedir la velada con Cayetano y La noche de los muertos vivientes.

Javier Rosa

Quien vea la foto de perfil en Spotify de VVV [Trippin’ You] no tendrá la más mínima idea de lo que hacen a simple vista. Batallando unas de las luces más difíciles de la noche y presentando su LP Turboviolencia, fueron precisamente el “turbo” y la “violencia” lo que más destacó de su actuaciónCantan en Nadie es leal, canción que abre el mencionado disco, que “esta noche va a ser la revolución”, y poco se alejaron de aquel verso. A pesar de tocar en el stage 3 del Tomavistas, la electrónica, el trap y el synth-wave se convertían en los protagonistas de la noche. Un eclecticismo de géneros que bajaron las revoluciones en cortes como Lluvias de marzo y que etiquetaban a VVV [Trippin’ You] como una de las bandas más interesantes y distintivas del Tomavistas este año.

Brett Anderson y los suyos eran lo más esperado de la noche, habiendo peleado por el podio con otras actuaciones. Desde 2018 la música de Suede en España no ha vuelto a impactar en directo tanto como lo hizo ayer. Con más de 50 años a la espalda, el cabecilla logró revivir canciones como We are the pigs, Trash o Animal Nitrate, con las que abrió el show. Nada ha cambiado de los noventa hasta ahora para Suede. Anderson y los suyos seguían haciendo gamberradas, mareando el micrófono y montándose en los altavoces, con, para bien o para mal, un público que les vitoreaba y animaba a ello. Su bis con New Generation demostró que los años no pasan para los londinenses

Javier Rosa

Rachel Goswell y Neil Halstead cerraban la segunda jornada del Tomavistas con Slowdive. Un concierto hipnotizante y quizás bajo alguna sustancia hasta para quienes están totalmente limpios. El shoegaze, el dream-pop y el rock alternativo nunca habían casado tan bien como lo hicieron allí. Momentos estelares como Sugar for the pill dilataron más aún las pupilas de quienes tuvieron la suerte de ver a Suede en directo.

Dos días con shows que ponían muy alto el listón para el tercero y último, en el que se presenciaron actuaciones como las de Kings Of Convenience, a los que ya se echaba de menos, Camellos y su nuevo disco Manual de estilo bajo el brazo, o la fiesta de Jungle, para variar. 

Sábado, 21 de mayo

La tranquilidad con la que The Marías salía al stage 1 del Tomavistas siendo su primera vez en nuestro país y habiéndose convertido en el foco de millones de personas con su Otro atardecer junto a Bad Bunny era digna de admirarBajo unas nubes que anticipaban la primera tormenta veraniega del año, la psicodelia, el soul y el alt-rock de la puertorriqueña María Zardoya y su banda conquistó al festival entonando muy suavemente cortes de su álbum debut Cinema (Nice Life/Atlantic, 2021) como All I Really Want Is You o Spin Me Around

Quizás las 21.15 horas fue el momento más agrio de las tres jornadas del festival. Habiendo empezado a llover minutos antes imposibilitando el concierto de Camellos, la organización cancelaba el concierto, muy a su pesar, de Kings Of Convenience. Poco tiempo les bastó a los noruegos para saldar dudas con un público que, en su mayoría, había comprado la entrada para verlesLa música de Kings Of Convenience exige mucho a su público: silencio cuando es necesario, aplausos y bailes siguiendo la misma dinámica, ruido cuando es lo correcto… Y la mayoría de veces la conexión telepática funciona. Música real tocada con instrumentos reales. Por eso, Eric y Erlend regalaron una grata sorpresa a las primeras fila del escenario principal bajándose a tocar tres de sus canciones (entre ellas el megahit I’d Rather Dance With You) de forma íntima frente un público que les había esperado aguantando una tormenta. 

Javier Rosa

Escuchar a Shame es como viajar en el tiempo cinco años atrás con Fontaines D.C. Con una puntualidad inglesa (más les valía) salían ante el stage 2 del Tomavistas cinco chavales con una energía desorbitada. Su actitud riot y post-punk, mezclada con su primera vez en España, hicieron de Shame el descubrimiento de la noche incluso para quienes ya estaban familiarizados con ellos. Posando a propósito para las fotos, micrófono al alza e incentivando al público a formar pogos, cosa que éste hizo sin rechistar, Charlie Steen daba pie también a temas inéditos, anunciando que Shame se encontraba trabajando en su tercer discoEl bajón de no vivir la experiencia Kings Of Convenience en directo no se disipó tan rápido para aquellos que les esperaban en las primeras filas, pero Shame supo sacar sus mejores garras con temas como Alphabet o The Lick y su característico spoken-word a punto de transformarse en trabalenguas.

Nunca una espera se había hecho tan larga. Y los 15 minutos que se retrasó el dúo (que, para sorpresa de muchos, acabó siendo un septeto, como mínimo) dolieron aún más. Por suerte, un tiempo que Jungle supo sanar empezando con la enérgica Keep MovingLa banda tenía todo el peso encima de cerrar el festival por todo lo alto, cosa que hicieron con creces con un concierto de casi hora y media en el que se echó en falta a Bas cuando llegó el turno de Romeo, pero que mantuvo el hype hasta el último minuto con clásicos instantáneos como Casio o Talk About It

JAVIER ROSA

Tres días en los que todo ha sido posible y ha sucedido lo inimaginable pondrán en boca de todos el festival Tomavistas en los próximos días. Pero dicen que hay que quedarse siempre con lo mejor, y es que la música en directo es posible gracias a organizaciones como la suya y un trabajo incansable.

#FamiliaTomavistas #LoBuenoSeQueda 💜

Javier Rosa

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