Inicio Cronicas-galerías Sonorama Ribera 2025: Música, emociones y un récord histórico

Sonorama Ribera 2025: Música, emociones y un récord histórico [Crónica + Galería]

Un año más acudimos a uno de los festivales más antiguos de nuestro país, el Sonorama Ribera. En su vigésimo octava edición, el evento musical y gastronómico ha logrado reunir a más de doscientas mil personas en Aranda de Duero, con el impacto que supone en una localidad de poco más de 35 mil habitantes.

En esta edición se han batido todos los récords de asistencia previstos, principalmente el primer día, el miércoles, cuando la organización no esperaba tal afluencia de público al recinto ferial de “El Picón”. Sin embargo, tras haber asistido a seis de las últimas ocho ediciones, puedo decir que en ocasiones esto incluso llega a ser un hándicap. Quizás la esencia más especial del Sonorama era el hecho de ser un festival más cercano, recogido, digamos más familiar.

Pero esto también tiene un lado positivo muy importante: el cartel, en los últimos años, ha crecido tanto en número de artistas como en variedad de géneros musicales. Esta vigésimo octava edición nos ha permitido escuchar desde grupos indies y artistas pop, pasando por diferentes variantes del rock, e incluso llegando al pop punk. Desde luego, el cartel no ha dejado indiferente a nadie. Por eso, te invito a revivir esta edición con nosotros.

El miércoles, tras haber asentado nuestras pertenencias en el camping, bajamos por primera vez al recinto algo tarde, para combatir las altas temperaturas que se daban de forma excepcional esos días en Aranda de Duero. En primer lugar, disfrutamos de Rulo y la Contrabanda, repasando clásicos como “Verano del 95” y “32 Escaleras”. También hubo un emotivo momento para recordar a su hijo, recientemente fallecido, durante la canción “Heridas del Rock & Roll”, e incluso para rememorar algunos temas de La Fuga, como “P’aquí, P’allá” o “Por Verte Sonreír”.

Continuamos con el lado más reivindicativo y clásico escuchando a Fermín Muguruza, para pasar de las trompetas del ska y el mestizaje a los sintes e instrumentos del electropop de Miss Caffeina, donde se repasaron todas sus etapas desde el escenario “Ribera del Duero” hasta cerrar con la mítica “Mira Cómo Vuelo”.

Tras la actuación de los madrileños, dedicamos un tiempo a Fernandocosta. El joven artista urbano consiguió cautivar a los más jóvenes entre fogonazos y versos. Después fue cuestión de cambiar de tercio y fuimos a ver uno de los platos fuertes de la noche en los escenarios “pequeños”: ETS, también conocidos como En Tol Sarmiento. El grupo más escuchado en euskera repasó sus temas más representativos, pasando también por canciones en castellano como “Hacia la Luna” o la versión en euskera procedente de Buhos, “Sumendiak”, canción que nació de un intercambio con “Zurekin Batera” que versionaron más tarde los catalanes. Cerramos el primer día con un par de bailes en Innmir.

El jueves comenzamos temprano acudiendo a la Plaza de la Sal para ver a Niños Bastardos, una de las promesas del panorama español, que acabó con el griterío del público coreando “Escenario Principal” repetidamente. De ahí, fue el turno para descubrir la sorpresa de la Plaza del Trigo: la banda alcarreña Despistaos. El clásico grupo de pop punk en castellano repasó sus éxitos “Estrella”, “Gracias” o “Mi Accidente Preferido”. No fue la única sorpresa en el Trigo, ya que se produjo una colaboración con Álvaro Benito para versionar “Te Entiendo” y otra junto a Hens, Walls y Enol para interpretar la nueva y actualizada versión de “Física o Química”.

Por la tarde comenzamos con Ginebras, que ponían el cierre a su gira con temazos de su último disco ¿Quién es Billie Max?, como “Alex Turner”, “Ansiedad” o “Desastre de Persona”. También hubo tiempo para clasicazos como “Paco y Carmela”, “Cosas Moradas” o “La Típica Canción”.

Pero para clásicos, los que nos trajeron Café Quijano, interpretando “Nada de Nada”, “Desde Brasil” o “La Taberna del Buda”. Tras el trío leonés, llegó el momento de volver a la senda del pop punk con Hens, donde disfrutamos de la caña de “Sagitario” hasta su cierre con “Dos Días al Mes”, pasando por temas únicos como “No Me Odio Tanto”, “Todo Cambió” o “Hensito”.

Seguimos con Walls, que ofreció una versión impoluta de sí mismo y firmó uno de los bolos que más me ha gustado del Sonorama Ribera 2025. Ginés ha conseguido un espectáculo de primer nivel con una presencia en el escenario al alcance de pocos, interpretando “Mi Nena”, “Nápoles”, “Perro Callejero” o la reciente “Conmigo No Lloras”.

El broche a la noche del jueves lo puso Pignoise, repasando todos sus clásicos como “Sube a Mi Cohete”, “Estoy Enfermo”, “Nada Que Perder” o “Te Entiendo”, sin olvidar el estreno en directo de “Las Promesas Que Se Van”.

El viernes por la mañana fue el momento de ver a Sanguijuelas del Guadiana triunfar en la Plaza del Trigo, con las colaboraciones de David Ruiz (La M.O.D.A.) y Antonio (Arde Bogotá).

La noche comenzaba de un modo reivindicativo con La Raíz, en su gira de regreso a los escenarios, aunque esta vez sin Pablo (cantante), que continúa en su proceso de recuperación. La banda valenciana pasó por todos sus temas insignia como “A la Sombra de la Sierra”, “Nos Volveremos a Ver”, “El Tren Huracán” o “Entre Poetas y Presos”. Sin duda, uno de los conciertos más destacados del Sonorama, congregando público de todas las edades y haciendo retumbar las gargantas.

Tras el triunfo de los valencianos, tocaba vivir la experiencia de Franz Ferdinand, con un escenario “Ribera del Duero” repleto para escuchar todo el repertorio de la banda escocesa. Eso sí, todo el mundo esperaba ansioso el himno “Take Me Out”.

Después llegó uno de los momentos más esperados: Carolina Durante. Con su tercera presencia en el Sonorama Ribera, la banda madrileña llegó al escenario principal con una esencia única, como destacaba Javi Ajenjo en la rueda de prensa de la tarde. Repasaron éxitos como “Joderse la Vida”, “Cayetano”, “Elige tu Propia Aventura”, “Hamburguesas” o “Las Canciones de Juanita”, conquistando a todos los presentes.

Para no dejar caer el subidón, nos fuimos a uno de los escenarios secundarios donde Anabel Lee nos dotó de energía con temas propios como “Me Cago en el Amor” o “Me Das Asco”, además de versiones más punk como “Si Antes Te Hubiera Conocido” o “Emborrachado de Ti”. Unos bailes en ELYELLA cerraron la noche del viernes.

La mañana del sábado nos llevó de nuevo a la Plaza del Trigo, donde Vicente Calderón interpretó “El Himno de las Flores” y una cover del anime Campeones, que enloqueció al público. Algo similar ocurrió con la sorpresa del sábado en esta plaza, cuando Alcalá Norte interpretó “La Vida Cañón”.

Con algo de cansancio afrontábamos la última tarde, la más esperada por los asistentes. Empezamos con Amaia, que nos brindó una actuación espléndida alternando instrumentos como el piano y el arpa, además de canciones más bailables de su repertorio.

Llegaba el momento más esperado… y el solape más criminal del festival: apenas con diez minutos de margen, empezaban por un lado Arde Bogotá y, por otro, Cala Vento. Decidimos dar una oportunidad a los cartageneros, que acudían como cabeza de cartel con todo el show completo de El Eclipse, siendo el único festival en España donde lo presentaron con semejante despliegue. No se puede negar que fue un comienzo sorprendente, con drones tras el escenario formando simbología y mensajes reivindicativos.

No os voy a engañar: no es una banda que me apasione, pero es innegable que mueve masas, como se vio en Sonorama. Pocos metros más atrás, Cala Vento ponía a bailar y gritar a sus mayores fans, que coreaban “Escenario Principal”. Los catalanes respondieron con humildad: “No necesitamos más que a los que os tenemos aquí”.

Tras este solape, y aprovechando que estábamos en los escenarios secundarios, descubrimos a The K’s, una banda que me sorprendió desde el minuto cero y que escucharé más en profundidad antes de su visita a España en octubre.

El broche final lo puso La La Love You, devolviéndonos al pop punk que últimamente está más de regreso que de salida. Con temas antiguos como “Más Colao que el Colacao” o “Laponia” engancharon a sus fans de siempre, y con canciones como “El Principio de Algo”, “Que Nada Nos Pare” o “El Fin del Mundo” consiguieron unir a todo el público, que dio el extra y fue recompensado con pizzas de peluche.

Ha sido, sin duda, una de las mejores ediciones de Sonorama Ribera, con mejoras en muchos aspectos. Sin embargo, quizá el exceso de gentrificación haga que en ciertos momentos el recinto del festival se quede pequeño, y Aranda, ni mencionar, se queda diminuta para tanto público.

Eso sí: si nunca has ido al Sonorama Ribera, es un festival imperdible que todo fan de la música debe visitar al menos una vez en la vida.

Fotos: Manuel García

Amante de la fotografía y de la música. Formado como fotógrafo en CES y en Comunicación Audiovisual en la Universidad Complutense de Madrid.