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Robbie Williams conquista Sevilla con su pop y su experiencia [Crónica]

Robbie Williams llegó por primera vez a Sevilla para ofrecer uno de los grandes conciertos de esta edición del Icónica Santalucía Sevilla Fest. Unas 11.000 personas llenaron la Plaza de España para recibir al británico, que durante cerca de dos horas repasó una carrera de casi tres décadas entre grandes éxitos, humor y una puesta en escena completamente pensada para el espectáculo.

La noche comenzó con la Cabalgata de las Valquirias de Wagner antes de que Robbie apareciera vestido completamente de rojo para arrancar con Let Me Entertain You. A partir de ahí llegaron Rocket, perteneciente a su nueva etapa, y sobre todo Rock DJ, que convirtió rápidamente la Plaza de España en una enorme pista de baile. Con una banda numerosa, bailarinas y grandes pantallas acompañándolo, Williams demostró desde el principio que sigue sintiéndose completamente cómodo ejerciendo de showman.

Niccolo Guasti

El británico estuvo especialmente comunicativo durante toda la noche, bromeando constantemente con el público y haciendo incluso referencia al fuerte calor sevillano. También hubo momentos más personales, como Love My Life, dedicada a su mujer y sus cuatro hijos, antes de continuar recorriendo su discografía con canciones como Better Man, Sexed Up, Candy o Millennium, una de las más celebradas de todo el concierto.

También hubo tiempo para mirar hacia su pasado con Take That recuperando Relight My Fire, además de versiones y pequeños homenajes que mostraron su faceta más cercana al crooner. Williams recibió incluso una camiseta de la selección española y habló sobre el Mundial, dejando claro que buena parte del espectáculo se construye también alrededor de todo lo que ocurre entre canción y canción.

El tramo final concentró algunos de los mejores momentos de la noche. Feel sonó acompañada por una enorme representación de un corazón en las pantallas, mientras que She’s The One rebajó durante unos minutos el ritmo antes del cierre que prácticamente todos estaban esperando.

Niccolo Guasti

Angels puso el broche definitivo al concierto con toda la Plaza de España cantando su estribillo. La canción tenía además un significado especial después de que Williams la hubiera interpretado de manera improvisada junto a un músico callejero en Sevilla apenas un día antes. Esta vez fueron miles de personas quienes lo acompañaron.

Robbie Williams cerró así su primera visita a Sevilla demostrando que, con 52 años y una colección de canciones que llevan décadas formando parte del pop británico, sigue teniendo pocas dificultades para dominar un escenario. Un concierto basado principalmente en la nostalgia y los grandes éxitos, pero sostenido por un artista que todavía sabe perfectamente cómo convertirlos en espectáculo.

El pesado ese de Gorillaz.