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Marilyn Manson tiñe de negro la noche sevillana [Crónica]

La estampa era cuanto menos curiosa. Miles de personas vestidas de negro ocupando la Plaza de España con más de 30 grados mientras Marilyn Manson preparaba su particular ceremonia en uno de los lugares más luminosos de Sevilla. En su primera actuación en la ciudad, el estadounidense encontró un escenario difícilmente más alejado del universo oscuro que lleva construyendo durante tres décadas.

Antes habían pasado VOWWS, encargados de abrir la noche todavía con bastante luz y un calor que jugaba completamente en contra de su dark pop. Con la caída del sol la plaza terminó de llenarse y Manson apareció entre fogonazos, maquillaje, cruces invertidas y una banda que desde el primer momento sonó como una auténtica apisonadora industrial.

Disposable Teens provocó una de las primeras grandes respuestas antes de enlazar canciones como Angel with the Scabbed Wings, Great Big White World o This Is the New Shit. Manson se mostró especialmente sólido de voz y acompañado por una banda muy compacta, recuperando por momentos esa presencia inquietante que convirtió sus conciertos en uno de los espectáculos más reconocibles del rock de finales de los 90 y principios de los 2000.

Niccolo Guasti

El espectáculo fue creciendo entre cambios de vestuario, atriles, luces rojas y toda la imaginería religiosa deformada habitual en el universo de Manson. Sin necesitar los excesos de otras épocas, el estadounidense mantuvo una atmósfera oscura que contrastaba de forma espectacular con la arquitectura de la Plaza de España, probablemente uno de los grandes atractivos visuales de la noche.

El tramo final concentró buena parte de los momentos más celebrados. Sweet Dreams (Are Made of This) fue cantada prácticamente entera por el público antes de que mOBSCENE y una contundente The Beautiful People llevaran el concierto a su punto más alto. Para los bises quedaron Tourniquet y su particular versión de Personal Jesus, poniendo fin a la primera visita de Marilyn Manson a Sevilla.

Puede que el Manson actual sea bastante diferente al que hace décadas parecía empeñado en escandalizar al mundo con cada aparición, pero sobre el escenario continúa teniendo una presencia difícil de confundir. Una banda demoledora, una colección de clásicos que mantienen intacta buena parte de su fuerza y una estética que, bajo la noche sevillana, encontró en la Plaza de España un escenario tan extraño como perfecto.

El pesado ese de Gorillaz.