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Jamiroquai devuelve el funk al centro de la pista [Crónica]

Pocas bandas pueden presumir de tener un sonido tan reconocible como Jamiroquai. Bastan un bajo, unos cuantos acordes y la voz de Jay Kay para viajar directamente a aquella mezcla de funk, soul y acid jazz que los británicos convirtieron en un fenómeno mundial durante los noventa. En su única actuación en España de 2026, la Plaza de España fue el lugar elegido para comprobar que todo aquello todavía conserva buena parte de su magia.

Carlos Jean fue el encargado de abrir la noche antes de que Jamiroquai apareciera con Don’t Give Hate a Chance y Little L, esta última obligada a reiniciarse por un problema con el micrófono. Un pequeño contratiempo que quedó rápidamente olvidado cuando empezaron a aparecer Seven Days in Sunny June y una enorme Space Cowboy, con una banda que desde el primer momento dejó claro que aquí el verdadero protagonista iba a ser el groove.

Jay Kay sigue siendo imposible de separar del universo Jamiroquai. Con su habitual sombrero y ese baile tan extraño como reconocible, recorrió el escenario mientras Alright, Light Years o Travelling Without Moving iban recuperando diferentes momentos de una carrera que supera ya las tres décadas.

Oscar Romero

Pero la recta final fue donde realmente se desató la fiesta. Canned Heat puso a bailar prácticamente a toda la Plaza de España antes de enlazar con Cosmic Girl y Love Foolosophy, tres canciones que resumen bastante bien por qué Jamiroquai consiguió llevar el funk hasta las listas de éxitos sin perder nunca su personalidad.

Para el final quedó Virtual Insanity, probablemente la canción más inevitable de todas y también una de las más celebradas. Casi treinta años después de aquel videoclip imposible que marcó a toda una generación, sigue sonando sorprendentemente fresca cuando una banda de este nivel la lleva al directo.

Jamiroquai pasó por Sevilla sin necesidad de grandes trucos. Una banda espectacular, un Jay Kay que continúa bailando a su manera y un repertorio construido alrededor de algo tan sencillo y complicado a la vez como conseguir que nadie pueda quedarse completamente quieto. Durante algo más de hora y media, la Plaza de España tuvo bastante más funk del habitual.

El pesado ese de Gorillaz.