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Rubén Blades pone a bailar historias en la Plaza de España [Crónica]

La salsa tomó la Plaza de España de la mano de Rubén Blades, que llegó a Sevilla acompañado por la enorme Roberto Delgado Big Band para iniciar su gira española. Banderas de Panamá, Colombia, Venezuela o Puerto Rico aparecían entre un público llegado desde diferentes rincones del mundo para recibir a uno de los grandes nombres de la música latinoamericana.

Antes, Silvana Estrada había abierto la noche desde un lugar completamente diferente. La mexicana apostó por la intimidad y la emoción con canciones como Clandestina, Como un pájaro o Te guardo, dejando uno de esos comienzos tranquilos que terminarían contrastando enormemente con lo que llegaría después.

Blades arrancó con Plástico y rápidamente dejó claro que aquello iba a ser bastante más que una sucesión de canciones para bailar. Decisiones, País portátil y Emigrantes fueron recuperando esa salsa cargada de historias y crítica social que ha definido buena parte de su carrera, sostenida por una Roberto Delgado Big Band que sonó gigantesca durante toda la noche.

Oscar Romero

El concierto fue avanzando entre clásicos y canciones con mucho que contar. El padre Antonio y el monaguillo Andrés, Paula C o una emocionante Amor y control mostraron las diferentes caras de un repertorio donde caben política, familia, amor y vida cotidiana sin abandonar nunca el ritmo.

Con María Lionza y Ligia Elena la Plaza de España ya estaba completamente entregada, antes de que Blades recuperara El cantante, popularizada por Héctor Lavoe, y reservara para el final la canción que prácticamente todo el mundo esperaba.

Pedro Navaja cerró la noche convirtiendo la plaza en un enorme coro. Casi medio siglo después de empezar a contar historias sobre ritmos caribeños, Rubén Blades sigue consiguiendo algo bastante complicado: hacer pensar mientras todo el mundo está bailando. Y en Sevilla hubo tiempo de sobra para las dos cosas.

El pesado ese de Gorillaz.