Inicio Cronicas-galerías The Prodigy, una rave que no entiende de generaciones

The Prodigy, una rave que no entiende de generaciones [Crónica]

Dos años después de arrasar en su primera visita a Icónica, The Prodigy regresaron a una Plaza de España completamente entregada y con una imagen bastante curiosa entre el público. Allí convivían quienes descubrieron a los británicos en plena explosión rave de los noventa con gente que ni siquiera había nacido cuando The Fat of the Land ya sonaba por medio mundo.

Con Liam Howlett controlando la maquinaria desde atrás y Maxim completamente desatado, la banda arrancó con Omen y apenas levantó el pie durante el resto de la noche. Voodoo People, Poison o Need Some1 fueron construyendo una auténtica descarga de electrónica, punk y bajos atronadores, con Maxim recorriendo constantemente el escenario e incluso bajando para buscar al público de las primeras filas.

Niccolo Guasti

El recuerdo de Keith Flint sigue inevitablemente presente, especialmente cuando aparece Firestarter, pero The Prodigy han conseguido que sus conciertos actuales no vivan exclusivamente de la nostalgia. Invaders Must Die y una enorme No Good (Start the Dance) demostraron que aquellas canciones nacidas para las raves siguen teniendo el mismo efecto décadas después, con una Plaza de España convertida en una masa prácticamente imposible de mantener quieta.

La recta final fue todavía más agresiva. Their Law, Smack My Bitch Up y Breathe concentraron buena parte de los momentos más salvajes antes de recuperar Take Me to the Hospital, We Live Forever y viajar hasta sus primeros años con Out of Space y Comanche.

The Prodigy volvieron a Sevilla demostrando que pocas bandas han sabido mezclar electrónica y actitud punk con semejante contundencia. Lo sorprendente ya no es que sus clásicos continúen funcionando, sino ver cómo una música nacida hace más de treinta años sigue encontrando nuevas generaciones dispuestas a meterse en la misma rave. Y por segunda vez en apenas dos años, la Plaza de España volvió a ser una de ellas.

El pesado ese de Gorillaz.