Inicio Cronicas-galerías Fontaines D.C. dan en Cádiz un concierto único

Fontaines D.C. dan en Cádiz un concierto único [Crónica + Galería]

Entrar al Baluarte de la Candelaria el pasado 8 de agosto dejaba una primera impresión difícil de ignorar: apenas 1.000 personas iban a compartir aquella noche el regreso de Fontaines D.C. a los escenarios, y nada de Madrid o Barcelona. Un aforo casi sorprendente para una banda del calibre de los irlandeses, acostumbrada ya a grandes festivales y recintos de miles de personas. Aquí, sin embargo, todo estaba mucho más cerca. Y eso terminó convirtiéndose en una de las grandes virtudes de la noche.

No hubo que esperar demasiado para comprobarlo. Con Boys in the Better Land, Fontaines D.C. saltaron directamente al repertorio de Dogrel para comenzar un concierto que durante más de una hora recorrió buena parte de su trayectoria. Después llegaron Here’s the Thing y Nabokov, antes de que Marianne introdujera una de las grandes novedades de la noche: era su estreno absoluto en directo. La canción, todavía desconocida para buena parte del público, dejó claro que estas fechas españolas no eran simplemente el regreso de la banda después de casi un año sin conciertos. Fontaines D.C. estaban también probando hacia dónde puede caminar su sonido en el futuro. Y Cádiz tuvo el privilegio de escucharlo por primera vez.

A partir de ahí, Grian Chatten y compañía fueron alternando canciones de sus diferentes etapas. Jackie Down the Line, It’s Amazing to Be Young, Televised Mind y Roman Holiday mantuvieron la tensión mientras el público se entregaba cada vez más a un directo construido sobre guitarras contundentes, ritmos hipnóticos y la particular presencia escénica de Chatten.

El repertorio siguió creciendo con Before You I Just Forget, Big, Bug y Hurricane Laughter, recuperando la crudeza de los primeros años de la banda. Después, Big Shot y Favourite llevaron el concierto hacia uno de los momentos más celebrados, antes de que In the Modern World cerrara el repertorio principal. En total, Fontaines D.C. interpretaron quince canciones antes de regresar para el bis.

Y todavía quedaba otra sorpresa. Six Shot Morning apareció al comienzo del bis y, al igual que Marianne, tuvo en Cádiz su primer directo. Un tema de carácter más oscuro y electrónico que vuelve a apuntar hacia una posible evolución del sonido de la banda. Sonaba muy a The Cure/Depeche Mode, pero con su propia esencia. Después llegaron I Love You y, como cierre, Starburster, uno de los grandes himnos de Romance.

Pero quizá lo mejor de aquella noche no estuvo únicamente en las canciones elegidas. El pequeño tamaño del Baluarte permitió disfrutar del concierto de una manera difícilmente repetible en un recinto mayor. Desde prácticamente cualquier punto se podía ver perfectamente el escenario, seguir los movimientos de los músicos y sentir mucho más cerca a una banda que, por dimensión, podría haber estado actuando ante miles de personas. Y el sonido acompañó. El Baluarte respondió con una acústica más que notable, permitiendo que las guitarras, la batería y la voz de Chatten llegaran con claridad sin perder la contundencia que exige el directo de Fontaines D.C.

Puede que un grupo de este calibre parezca demasiado grande para un recinto de apenas 1.000 personas. Precisamente por eso fue un disfrute. Cádiz ofreció una de esas noches en las que el reducido aforo dejó de parecer una limitación para convertirse en un privilegio: se veía perfectamente, se escuchaba bien y, sobre todo, se podía disfrutar de Fontaines D.C. a una distancia que difícilmente volverá a repetirse cuando la banda vuelva a crecer todavía más. Y por ello, estaremos siempre muy agradecidos de haberlo vivido.

Fotografías: Alfonso Vargas

El pesado ese de Gorillaz.