Inicio Cronicas-galerías Sonorama Ribera 2026: crónica de cinco días en Aranda de Duero

Sonorama Ribera 2026: crónica de cinco días en Aranda de Duero [Crónica + Galeria]

El pasado miércoles 5 de agosto arrancaba la vigésimo novena edición del Sonorama Ribera. Comenzábamos el día recogiendo las pulseras y planificando lo que sería nuestro recorrido durante los próximos cinco días.

La jornada arrancaba para nosotros con Carlangas. El exvocalista de Novedades Carminha se ponía al frente de sus músicos en uno de los escenarios principales, defendiendo tanto temas propios como canciones de su anterior proyecto, dejando claro que esta nueva etapa promete.

Después, nos desplazamos a uno de los escenarios intermedios para poder observar el talento emergente de Mafalda Cardenal, donde interpretó temas como “Tu Fan” o “Vete a la Luna”, que arrancaban las voces de un público muy entregado a pesar de ser de las “primeras” actuaciones de la tarde.

De un nuevo talento femenino pasamos a una de las artistas clásicas de la escena femenina en España, como es Bebe. La artista valenciana nos daba un paseo nostálgico interpretando al completo su disco Pa Fuera Telarañas, compartiendo canciones como “Malo”, “Siempre Me Quedará” o “Con Mis Manos”, que nos transportaban directamente a 2004.

De una leyenda pasábamos a uno de los grupos más emergentes del festival, Piti y Me Voy, en el escenario 5, donde interpretaron temazos como “Lamine Yamal” o “Que baje Dios y lo vea”, este último perteneciente a su álbum Mucho Fútbol.

Tras disfrutar un poco de los madrileños, pasábamos por el escenario 4 para disfrutar del humor y de la crítica social de Chiquita Movida. Con una puesta en escena divertidísima, el grupo formado por Rayden, Mediyama y Skiz Siete nos hizo disfrutar de canciones como “Gastos de Gestión”, “Te (Mayor)” o “Ciencia Fricción”.

Llegaba la hora de uno de los clásicos y del primer cabeza de cartel: Iván Ferreiro. El gallego viene conmemorando en esta gira el 20 aniversario de “Turnedo”. Durante su actuación pudimos disfrutar tanto de canciones de su carrera en solitario como de temas de su etapa en Los Piratas.

Tras el show del gallego tocaba subir revoluciones con La Pegatina, interpretando canciones clásicas de su discografía después de sufrir el percance de que Romain, acordeonista, y Miki Florensa, guitarrista, fueran operados de apendicitis y de la pierna, respectivamente. Miki sí pudo estar en el show, aunque realizó toda la actuación sentado.

Después del bailoteo de La Pegatina llegaba el turno del segundo plato fuerte de la noche, Crystal Fighters, que cortaban el silencio con su mítico “I Love London”, seguido de otros grandes éxitos como “Follow” o “I Love Natural”. Con este último tema poníamos punto final al primer día.

El jueves arrancaba la actividad en el casco antiguo de Aranda de Duero, centrando principalmente su actividad en las dos plazas con más relevancia del Sonorama: La Sal y El Trigo. Bandas como Sobrezero, Norte Perdido o Las Petunias conquistaban a los asistentes, pero el plato fuerte de la mañana fue el arandino Barry B.

Por la tarde empezábamos con Veintiuno, donde la aparición estelar de Quequé, dándole un morreo a Diego, vocalista de la banda, sorprendió a todos. Tras el show de los toledanos llegaba la hora del primer cabeza de cartel de la noche: Rigoberta Bandini, con una actuación impecable pese a encontrarse embarazada y conectando con una magia absoluta con el público.

Llegaba el turno del segundo cabeza de cartel: Guitarricadelafuente. Era uno de los momentos más esperados, aunque tocar detrás de Rigoberta Bandini no favoreció nada al de Benicàssim, que no logró crear ese clímax con su público.

Para acabar la jornada teníamos uno de los momentos que más expectativas había generado por el fenómeno Rusowsky. Y es que el artista madrileño está en un momento de popularidad increíble. Sin embargo, la parte técnica fue su asignatura pendiente en este Sonorama, donde tuvo que pedir perdón en varias ocasiones tanto por el sonido como por los efectos visuales.

El viernes arrancaba en Aranda el día gordo en el casco antiguo. Tanto es así, y el festival lo sabe, que es el momento en el que más actividades hay programadas por la mañana. De hecho, podemos encontrar desde experiencias gastronómicas en las bodegas, como catas de vino, hasta un apartado dedicado a los amantes de la lectura como “Sonorama también se escribe”.

Volviendo a la parcela musical, lo más destacable, al menos para mí, fue Coti en El Charco y, por supuesto, la combinación de la Plaza del Trigo, donde Fontán y Éxtasis conquistaban al público que esperaba con ansia la sorpresa del día. Dicha sorpresa no fue nada más ni nada menos que Arde Bogotá, y es que es innegable la capacidad de conexión que tienen los de Cartagena con el respetable.

La tarde la empezábamos viendo a Carlos Ares, que, tras tocar el año pasado en uno de los escenarios secundarios y ser sorpresa de la Plaza del Trigo, pasaba a tener la responsabilidad de tocar en el escenario principal en un muy buen horario, como son las 21:00.

Después llegaba el momento de Love of Lesbian, uno de los más esperados por el público del Sonorama, ya que el cuarteto catalán pondrá una pausa a su actividad al finalizar esta gira. El concierto comenzó marcado por la baja de Jordi, que había perdido a su madre, y desde aquí le mandamos un fuerte abrazo. Sin embargo, la mala suerte no empañó la actuación del resto de integrantes, que hicieron un bolo impecable con nuevos temas como “Ejército de Salvación” o “La Hermandad”, además de clásicos como “1999”, “Allí donde solíamos gritar” o “Toros en la Wii”.

La nota rockera y más alternativa de la noche la puso Sexy Zebras, que, con un show muy energético y cálido gracias a los cañones de fuego, pusieron luz al pogo más grande visto en Sonorama. El trío de Hortaleza interpretó clásicos como “Nena”, “Jaleo” o “Días de Mierda”.

Por último, esa noche disfrutamos del lado más cortavenas del festi con Niña Polaca. Estrenaban un nuevo show con fuego en el Sonorama, convirtiendo así la jornada en la noche del fuego.

El sábado comenzaba en las calles de Aranda con el regreso de Modelo, esta vez en el escenario de la Plaza del Trigo, ya que hace tres años tocaban en plena calle, a ras de suelo. También Oslo Ovnies marcaron la diferencia en dicha plaza, donde la sorpresa volvió a ser Sexy Zebras. Otra de las notas divertidas de la mañana fue Colectivo da Silva.

Por la tarde, bajamos pronto al recinto, ya que a las 19:00 tendría que haber sido el turno de Vis Viva. Pero una tormenta que provocó retrasos en todo el festival hizo que el cuarteto melillense/malagueño tuviese que cancelar su actuación.

Posteriormente, vimos a Belén Aguilera con un espectáculo súper marino, donde, con su voz y sus bailarinas, dejaba ojipláticos a los allí presentes. También pudo mostrar sus dotes para el baile y sus habilidades con el piano.

Entonces llegaba uno de los momentos más esperados por el público del Sonorama. Era el turno de La M.O.D.A., que jugaba en casa y que, a pesar de sufrir un recorte de alrededor de 30 minutos por parte del festival, tuvo tiempo más que suficiente para exhibir temas nuevos como “San Felices” o “Alsa pa Madrid”, y también recorrer clásicos como “1932”, “Lobos” o “Héroes del Sábado”.

Llegábamos extasiados e ilusionados a la joya de la corona. Era el momento de Leiva, que nos mostró que, a pesar de luchar contra su voz, está convirtiéndose en una leyenda viva del panorama nacional. Así lo demostró tanto con sus canciones nuevas, “El Polvo de los Días Raros” o “Caída Libre”, esta última hecha junto a Robe, al que homenajeó interpretando una versión acústica de “El Hombre Pájaro”. También tuvo tiempo para repasar clásicos propios como “Breaking Bad” o canciones históricas de Pereza como “Lady Madrid” o “Como lo tienes tú”.

El broche a la jornada del sábado lo poníamos con Puño Dragón. Durante su concierto, Javier Ajenjo, director del Sonorama, apareció sobre el escenario para anunciar que actuarían el año que viene en el escenario principal.

Y no sería la única aparición de Ajenjo sobre las tarimas, ya que durante la mañana del domingo, sobre el escenario de la Plaza de la Sal, aparecería de nuevo para informar a Drugos, delante de una plaza abarrotada, de que el año que viene estarán tocando en el recinto.

El broche al Sonorama Ribera 2026 lo puso La M.O.D.A. en El Trigo, donde cantaron junto a Leiva el tema “Subiendo como el Chava Jiménez”.

Para empezar a celebrar el 30 aniversario, que tendrá lugar el año que viene, el festival puso a la venta 5.000 abonos por un precio de 85 €, eliminando los gastos de gestión. Esta tanda de abonos apenas duró los primeros cinco minutos.

La eliminación de los gastos de gestión es algo que ha confirmado Planeta Sonoro para todos los eventos que organizan. Además, Javier Ajenjo también avanzó que el año que viene los cabezas de cartel del recinto serán sorpresas.

Sin duda, estamos ansiosos por ver qué nos deparará esa trigésima edición.

Amante de la fotografía y de la música. Formado como fotógrafo en CES y en Comunicación Audiovisual en la Universidad Complutense de Madrid.