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Amaia deslumbró de nuevo a Sevilla [Crónica]

En Sevilla, Amaia llegó al POP CAAC con una versión festivalera de la gira de Si abro los ojos no es real, un directo que ya tiene muy bien medido el equilibrio entre su último disco, canciones anteriores y unas cuantas versiones que ha hecho completamente suyas. Arrancó con Tocotó y Magia en Benidorm, antes de pasar por su versión de com você de Judeline y una Nanai que incorpora ecos de La Tarara. El comienzo dejó claro el tono de la noche: un concierto cuidado, pero sin perder esa naturalidad un poco imprevisible que sigue siendo una de las mejores bazas de Amaia en directo.

El repertorio fue avanzando por buena parte de su último álbum con C’est la vie, Auxiliar, Ya está, Despedida, M.A.P.S. y Giratutto, intercaladas con versiones como Me pongo colorada de Papá Levante o Santos que yo te pinte de Los Planetas. Esta última se ha convertido ya en uno de los momentos habituales de la gira y funciona especialmente bien dentro del universo de Amaia, que consigue llevar la canción a su terreno sin que pierda el peso del original. También apareció El encuentro, su colaboración con Alizzz, antes de que el concierto entrara en su tramo más inesperado.

A mitad de concierto Amaia contó que era el cumpleaños de su maquillador y decidió recuperar Nuevo verano, un tema de Pero no pasa nada que no suele aparecer demasiado en sus repertorios actuales. Fue uno de los momentos más celebrados de la noche y además abrió la puerta a otra canción de aquel primer disco, Quedará en nuestra mente. Precisamente ahí llegó el gran imprevisto del concierto: de repente el escenario se quedó sin sonido y la actuación tuvo que detenerse durante unos diez minutos mientras se solucionaba el problema técnico. Una pausa bastante larga que, por aquello del título de la canción, probablemente acabará quedando en nuestra mente más de lo previsto.

Con el sonido recuperado, Amaia volvió al repertorio con Yamaguchi, uno de los temas más queridos de Cuando no sé quién soy, y encaró la recta final con Aralar y Tengo un pensamiento, probablemente una de las canciones que mejor resume esta etapa de su carrera. Para el cierre quedó Bienvenidos al show, poniendo punto final a una noche con un poco de todo: las canciones de su disco más reciente, versiones muy bien escogidas, algún rescate inesperado y hasta un apagón de sonido que terminó formando parte de la historia del concierto.

El pesado ese de Gorillaz.