La Sagrera es una banda de rock alternativo con influencias del rock de los 90 y 2000, el emo y el indie rock, formada por Germán Blanco (voz y guitarra), Carlos Centeno (bajo), Jordi Badal (batería) y Sergi Alacid (guitarra). El grupo nació en la ciudad de Barcelona, concretamente en La Sagrera, barrio que le da nombre y que constituye el punto de paso entre la ciudad y su periferia.
En 2023 presentaron su primer EP Luces de mi ciudad con el que la banda ha ido construyendo su sonido tanto en el estudio como en el directo, compartiendo escenario con Gazella, Reme y Medalla, y tocando en salas como Upload y Heliogàbal.
El 1 de octubre presentan Balanza (2026), su primer álbum, del que ya han salido tres adelantos: Brisa, Salto Mortal, Balanza y Senpai y se presentará en formato digital y vinilo. No se plantea como algo dramático, sino como una balanza constante que atraviesa todo el disco.

‘Balanza’ es vuestro primer álbum en formato largo, ¿qué define esta nueva etapa?
Pues creo que es más maduro, porque una cosa que me pasa a mí cuando escucho las primeras cosas de La Sagrera es que estoy muy orgulloso de ellas, porque las hice con muy pocos recursos y muy pocos conocimientos, y aunque me gustan, veo que hay falta de madurez, pero dentro de que está guay. Entonces creo que este disco, al haberle podido dedicar más tiempo, una por necesidad, porque no he podido hacerlo en menos, por trabajo y por historias, y otra por madurez y por trabajar más en sonido y tener más recursos, pues creo que es un sonido mejor, más pulido, y que define más lo que quiero transmitir yo con la música.
La Sagrera es el barrio de Barcelona que os da nombre como grupo, ¿pensáis que este sitio os ha definido en conjunto o individualmente?
Pues la verdad es que el nombre no nos ha definido mucho como banda, porque cada uno vive en una punta de Barcelona, pero yo cuando voy al trabajo fantaseo un poco con que La Sagrera fuera el barrio donde quedamos a tomar birras y donde hemos compartido ideas para hacer la banda y demás, pero en realidad la realidad es muy distinta, y es que me gustaba mucho el nombre y el significado que tenía. Pero, en realidad como barrio es donde vivo, que estoy muy tranquilo y me encanta, pero como banda, como tal, no nos ha definido mucho, aunque sí que es un nombre así un poco oscuro, o sea, el significado es un poco guay y como que a mí me evoca la oscuridad un poco. La Sagrera es un poco rojo oscuro así con melodías melancólicas, entonces creo que sí que define, en ese sentido sí que lo puede definir, pero como barrio como tal, aunque lo fantaseo y me gustaría, creo que no.
El disco cuenta con varias colaboraciones, ¿qué creéis que han sumado al disco?
Pues lo ha hecho mejor, la verdad, porque hacer un disco una persona sola es muy difícil, muy duro y hay que currar mucho, pero se puede. Lo único que creo que si colaboras con gente muy buena y con mucho talento y con muy buen gusto, haces que ese producto, que a lo mejor ya iba a ser más o menos bueno de por sí, dé un paso más y sea mejor. Cuando haces un disco también tienes que ser muy buen director de arte, no solo buen músico o buen compositor, tienes que saber qué canciones encajan con qué personas o con qué sonido o con qué estilo, entonces también elegir una buena colaboración para una buena canción, hace que esa canción mejore por diez. Cada colaboración que tiene el disco, creo que ha hecho que sea una canción mejor que lo que iba a ser, sí.
Ya que hablas de la dirección de arte, la identidad visual tiene mucho peso en La Sagrera, ¿queréis contarnos algunos detalles de este disco, del diseño gráfico y la fotografía que lo acompaña?
Pues estoy muy contento porque para mí es muy importante la estética en una banda, porque una banda no es solo la música. Quizá antaño cuando había una o dos revistas y solo veías a los conciertos, lo que más hacía era sobre todo escuchar la música en la radio, pues a lo mejor era un poco menos importante. Pero ahora que es todo tan visual, para mí una banda puede ser muy buena si luego veo su cuenta de Instagram, o veo una foto de banda suya o veo un concierto suyo y visualmente no me evoca nada, ya tiene que ser buena la música para compensarlo. Creo que hay una escala en la que puedes ser así de bueno y tener una estética así de chula, y en el medio creo que está la clave. Puedes ser un músico de mierda y tener música muy mala, que lo puedes compensar con la estética, con la trama que hay detrás del disco. Y no quiero decir que pueda compensarse y que la música sea secundaria, para nada, pero creo que ayuda mucho a que una banda que es, ponle un 7 por ejemplo, pase a ser un 9, solo por la estética, por cómo se mueven, por las fotos, por lo que se decide artísticamente sobre la banda.
La mayoría de canciones cuentan con riffs de guitarra pesados, son sonidos oscuros y profundos ¿cuáles son vuestras influencias?
Pues en Balanza, a mí me pasa una cosa: hago fotos y toco y produzco música a otra gente y no tengo síndrome del impostor con nada, pero a la hora de mencionar referencias, sí que me pasa. Porque claro, es mencionar a gente que es muy buena y tiene mucho talento, y simplemente nombrarla como referencia, aunque son eso, referencias, ya me hace sentir un poco pequeño, dentro de que no tengo síndrome del impostor. Pero hablando con amigos siempre me dicen, bueno, pero son los referentes, es en lo que te has basado para buscar el sonido o la sensibilidad que tiene determinada persona y demás.
Entonces las referencias de La Sagrera son, por ejemplo, Jeff Buckley, me gusta mucho su manera de cantar, su sensibilidad a la hora de expresarse, que también tiene riff pesados en algunas canciones, aunque todo el mundo tenga en la cabeza que es un cantante así melódico y demás; tiene canciones que son muy pesadas, los primeros también, aunque luego han envejecido un poco raros, los tiempos de Muse me parecen que están infravalorados y que en su momento eran vanguardia pura; también tirando de cosas así más de riff pesados, pues me gustan mucho clásicos como Led Zeppelin, Black Sabbath, también hay algo de algo más clásico en esos riffs, y Smashing Pumpkins, que son casi los principales referentes. Y luego también hay canciones más soft, tipo Strokes, que también hay riffs un poco menos pesados.
‘Balanza’ habla sobre la dificultad del equilibrio entre los sueños y las responsabilidades, ¿ha habido algo de introspección en ese proceso creativo, que habláis de vosotros mismos?
Pues sí, la verdad, porque cuando me senté a empezar a hacer canciones para el disco, que salió un poco de manera natural, el que fuera un disco, la introspección me vino desde que dije, “vale, ¿de qué quiero hablar con las canciones?”. Que es algo que siempre cuando me pongo a componer digo “¿qué tengo que decir? ¿qué tengo que contar?”. Y lo que me vino de primera fue eso, el que me gustaría tener más tiempo para poder dedicarle al arte, a la música, o a pasar tiempo con mi novia, con mis amigos, y por el trabajo, no he nacido en una familia con dinero o con recursos, no puedo, entonces tengo que ir con un cronómetro, cada vez que tengo tiempo libre, intentar disfrutar ese tiempo libre, porque se acaba, es muy limitado porque tengo que ir a trabajar.
Entonces empecé a hacer una canción que me llamaba un poco a hablar de eso, pero no de manera literal, un poco más poético, empecé a hacer otra y dije, hostia, habla un poco de lo mismo, pero con otras palabras. Y fui dándome cuenta de que era lo que más estaba dentro de mí, lo que más quería expresar era esa disyuntiva de que he descubierto que lo que más me gusta del mundo es hacer música, componer canciones, tocar, estar con mis amigos y con la gente que quiero, pero mi tiempo es muy limitado, por eso salía ese concepto de ‘la balanza’.
Escribís mucho desde el dolor, el miedo y la inseguridad pero, ¿creéis que también hay espacio para vivencias más alegres como el placer y la satisfacción?
Sí, de hecho, hay una canción del disco que se llama Llueve Fuera, Dentro Hay Luz,que aunque es triste y melancólica, muy melancólica, de hecho, hay dos pequeños detalles, uno que es la voz que suena es Diego (Escriche) de La Plata y la guitarra española que suena al principio, es la guitarra de mi abuelo, porque esa canción habla de mi abuelo. Y es muy nostálgica, muy melancólica, pero respondiendo a tu pregunta, es una melancolía bonita, y de hecho, al final, es bastante melancólico pero alegre, y habla de lo bonito que fue compartir tiempo con él.
¿Y más cosas alegres en el disco? No las hay. Aunque es cierto que todas las canciones, aunque son así como introspectivas y melancólicas y oscuras, hablan desde un poco la esperanza de el haberme dado cuenta de que lo que más me gusta en el mundo es esto, pero que quiero luchar por mejorar esa situación. Porque sí que merece la pena poner en la balanza la música y el querer hacer lo que quieres y estar con la gente que quieres, el tiempo que quieres, sí que gana al tener que trabajar, y sí que merece la pena. Entonces creo que es con un toque de esperanza y de que las cosas, si te lo curras, puedes intentar conseguir un hueco para hacer lo que quieras.
Para cada uno de vosotros, ¿cuál es la canción que más os ha hecho evolucionar del disco personalmente?
Pues, la canción que más me ha hecho evolucionar… Hay una que se llama Frágil Porcelana, creo que es de las más especiales del disco porque aparte de ser muy larga, tener como dos partes muy separadas, que parecen dos canciones, como que hay un saxofón de una amiga mía que vive en Brighton, y aparte de tener un proyecto que se llama Luan Luan, que es así como pop muy chulo, toca el saxofón y se me ocurrió que pudiera meter un saxofón.
Entonces, ¿qué me ha hecho evolucionar de esta canción? Pues aparte de tener el criterio y el buen gusto de cómo meter un saxofón en una canción tan pesada, oscura, grunge y más shoegaze también, es la primera canción que tiene una estructura que, por ejemplo, la primera parte no es verso-estribillo, es como muy repetitiva, luego hay un parón, que hay saxofones, y luego la última parte es como muy grandilocuente, muy preciosista, y es mi parte favorita, y es por una parte que estoy muy orgulloso. El tener tantos elementos y que la letra al principio es una manera y luego cambia, es una canción que me ha hecho decir, “esta canción, a pesar de ser tan rara y tener tantas vueltas y meter tantas cosas, creo que me ha quedado muy redonda” y he tenido que aprender a hacer muchas cosas en ella.
O sea, si entendemos evolución personal como disfrute, yo diría Senpai. O sea… es que lo tiene todo. Tiene una melodía tal, tiene dramatismo, tiene silencio porque hay un rato que nos callamos todos. Eso es… es bueno.
¿Qué diferencia de La Sagrera actual de ‘Balanza‘ a la de hace 3 años que publicaba ‘Luces de mi ciudad’?
Pues, aparte de ser una banda un poco más consolidada en cuanto a miembros, porque de hecho, cuando se publicó, el bajista ya no estaba, luego sí, luego se hizo algo un poco más firme y dimos unos cuantos conciertos, pero luego ya no. Entonces, esta banda de ahora, somos además muy colegas y eso se ha notado mucho a la horade ensayar, a la hora de prepararnos los conciertos y demás.
Llegamos a ensayar con ganas, nos reímos, estamos juntos, es como muy divertido. Y creo que lo que más ha cambiado es eso y también ha cambiado mi manera de hacer canciones y el que he aprendido a hacer canciones de una manera que creo que suenan mejor, más potentes y he aprendido a componer mejor. Creo que es la evolución natural de seguir componiendo y seguir haciendo canciones y rodearme de gente con la que estoy a gusto tocando.

Fotografía: Evelin Les @s0lan_in. Cartel: Ruth Fernández @arctic.ruth
La Sagrera empezará su gira con ‘Balanza‘ el próximo 11 de octubre (Café La Palma, Madrid) y 17 de octubre (Sala Freedonia, Barcelona), seguido 12 de diciembre de Alicante (TBA) y 8 de enero en València (TBA).







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